Una Edificación Que Permanece

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No se edifica en celos sino en confianza; no se edifica en disensiones sino en acuerdos; no se edifica en contiendas sino en amor; por lo tanto, cada uno mire cómo está sobreedificando, debemos buscar la forma de tener una edificación que permanece.

Una Edificación Que Permanece sobreedificar recompensa pleitos plata PIB Manizales oro Iglesia Cristiana fundamento fuego edificar discusiones Celos  1 Corintios 3:1-4 (RVR60)

“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?”

El apóstol Pablo habla en este texto a la iglesia de Corinto, al darse cuenta de que había división entre los hermanos causados por preferencias que ocasionaban discusiones, pleitos y celos. Pablo manifestó que había mucha humanidad, que estos hermanos estaban siendo bastante carnales.

 1 Corintios 3:5 (RVR60)

“¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.”

Pablo termina por un momento con la discusión al exponer que todos aquellos en quienes basaban su discusión eran servidores de Dios por medio de los cuales ellos habían creído.

1 Corintios 3:6-8 (RVR60)

“Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.”

Así ha ocurrido en la vida de cada uno de nosotros, el crecimiento que hemos obtenido nos lo ha dado Dios, aunque alguien haya sembrado en nosotros la palabra.

En las iglesias se ha revivido esto muchísimas veces al haber dichos tales como: a mi me gusta más cuando tal persona predica o mi proceso lo ha acompañado tal hermano y no quiero que nadie más me hable. No debemos olvidar que Dios es quien entrega la palabra y la persona es solo un medio.

El Señor nos permite escudriñarlo todo, retener lo bueno y desechar lo malo, para lo cual se necesita sabiduría y no un corazón sustentado en contiendas, en celos y disensiones.

 1 Corintios 3:9-13 (RVR60)

“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.”

La palabra labranza significa campo de cultivo, así que esto somos para el Señor. También somos Su edificio, por lo cual cada uno tiene que examinar como está sobreedificando.

Pablo tenía la necesidad de que se mirara con qué materiales se estaba sobreedificando, si con oro, o plata, o piedras preciosas, etc. El fundamento de tal edificio es Jesucristo, pero después de tener dicho fundamento,  tenemos la responsabilidad de sobreedificar.

Para el Señor es necesario que la relación entre los hermanos sea mucho mejor, porque de eso depende la forma como estamos sobreedificando. La iglesia de Corintio estaba edificando en celos, contiendas y disensiones; lo cual se relaciona directamente  con la madera, el heno y la hojarasca, materiales que al ser probados por el fuego van a desaparecer, al igual que nuestra vida si se sigue sobreedificando de tal manera.

 Gálatas 5:19-21 (RVR60)

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

Cuando se habla de adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, son asuntos completamente carnales. Así que, ¿cómo estamos sobreedificando?, examinemos, pues el fuego probará la obra de cada uno.

No podemos fundamentar nuestras relaciones en la iglesia de esta forma, no podemos fundamentar nuestra vida con tales materiales, pues vamos a tener gran pérdida.

1 Corintios 3:14-15 (RVR60)

“Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.”

Vale la pena revisar con qué materiales vamos a edificar, para en lugar de tener pérdida, obtener recompensa.

Ver predica completa: http://www.youtube.com/watch?v=_5dqbStwH5U



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