Cambiando nuestra manera de pensar

Muchos se han perdido las promesas y bendiciones de Dios por conformarse o amoldarse a la corriente de este mundo, perdiéndose así de comprobar la buena, agradable, y perfecta voluntad de Dios. Somos el resultado de nuestros pensamientos, por eso es tan necesario que seamos renovados en nuestra manera de pensar por medio de la Palabra de Dios y la operación de su Espíritu Santo.