Hágase tu voluntad

14 junio, 2020
Passage: Lucas 11:1-2, Mateo 26:39, Juan 6:38, Marcos 3:35, Efesios 1:11, Romanos 2:14-15, Ezequiel 33:11, Colosenses 3:1-2, Hechos 12:5;13-16, Lucas 18:1-8, Santiago 5:16, Romanos 12:2, Efesios 6:18, Colosenses 4:2, 1 Tesalonicenses 5:17, Mateo 26:39-41, 2 Corintios 12:7-10, Filipenses 4:6-7.
Tipo De Servicio:

Hágase tu voluntad surge de honrar al padre y desear que venga su reino es consecuencia dé.

Se trata de una expresión de adoración. Que esa voluntad que siempre se cumple de manera perfecta en el cielo se cumpla también en la tierra

Es como el ministerio de Jesús que cumplió a cabalidad la voluntad del padre “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39)

La importancia de cumplir la voluntad del padre En Marcos 3:35 el Señor declaró: “Todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.

Juan 6:38

En última instancia, todas las cosas se resolverán de acuerdo con el propósito eterno de Dios, el cual se estableció antes de que el mundo empezara. Pablo expresó esa verdad cuando declaró a los efesios que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11). Pero la mayor parte de lo que sucede en este mundo perverso, caído y plagado de pecado es contrario al propósito de Dios

TRES ASPECTOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Una adecuada comprensión de la voluntad de Dios revela por qué esa trágica realidad está perfectamente de acuerdo con su absoluta soberanía. Los teólogos distinguen tres aspectos de la voluntad de Dios, según observa R. C. Sproul de manera oportuna: Cuando hablamos de la voluntad de Dios lo hacemos al menos en tres maneras diferentes. Al concepto más amplio se le conoce como

    1. Voluntad de Dios legislante, soberana u oculta

Es el concepto más amplio de la voluntad de Dios. Es aquella mediante la cual soberanamente Él ordena todo lo que ha de acontecer. Puesto que Dios es soberano y su voluntad no se puede frustrar, podemos estar seguros de que nada ocurre en lo cual Él no tenga el control. Aunque a menudo la voluntad soberana de Dios se nos oculta hasta después que acontece, hay un aspecto de su voluntad que es claro para nosotros:

    2. Voluntad establecida mediante las reglas

Este es el aspecto de su voluntad más claro. Aquí Dios revela su voluntad por medio de su santa ley… Este aspecto de la voluntad de Dios se revela tanto en su Palabra como en nuestras conciencias, por la cual Él ha escrito su ley moral en nuestros corazones

Romanos 2:14-15

Tenemos el poder o la capacidad de frustrar la voluntad de Dios establecida mediante las reglas, aunque no el derecho de hacerlo.

    3. Voluntad de disposición de Dios

Define lo que le agrada o desagrada a Dios. Por ejemplo, se agrada cuando hallamos nuestro placer en la obediencia. Otro ejemplo es que Él no se complace en la muerte de los impíos, ¿pero entonces por qué condena? ¿Es vengativo? No. Él juzga al mundo desde su propia santidad y justicia, sin embargo, no se alegra en un sentido vengativo hacia quienes reciben su juicio. Él se disgusta profundamente cuando somos desobedientes

La petición para que la voluntad de Dios se realice considera especialmente esa tercera característica, su voluntad de disposición. La preocupación celestial de los cristianos los motiva a orar para que la voluntad de Dios se lleve a cabo por obediencia, de tal modo que se le pueda honrar por medio del testimonio de los fieles.

Colosenses 3:1-2

PUNTOS DE VISTA ERRÓNEOS

  1. Visión fatalista: (Ira amarga) Lo que Dios determina va a pasar así uno haga o deje de hacer, lo que produce enojo hacia Dios.
  2. Resignación pasiva: (actitud derrotista) No se está enojado con Dios, pero existe una triste actitud derrotista seguridad de que sus oraciones tendrán algún impacto. Hacen las cosas mecánicamente porque es su deber, pero carecen del corazón apasionado que clama a Dios y cree que Él contestará. Hasta la iglesia primitiva cayó presa de esta actitud. Cuando Pedro fue encarcelado por Herodes, quien acababa de ejecutar al apóstol Jacobo, el hermano de Juan, los creyentes se reunieron para orar a Dios en favor de Pedro (Hechos. 12:5).
  3. Reserva teológica: (Teología aberrante) Una tercera actitud errada en cuanto a la oración podría denominarse reserva teológica. Algunos cristianos tienen una visión de la soberanía de Dios tan extrema que paraliza sus oraciones. Ellos razonan que puesto que Dios inevitablemente llevará a cabo su voluntad, no hay realmente por qué orar. Este punto de vista pasa por alto la explícita enseñanza del Señor Jesucristo, quien contó “una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar”

Lucas 18:1-8

Tal parábola habla de un juez injusto que finalmente facilitó protección legal a una viuda desesperada porque ella no dejaba de acosarlo (v. 2-5). A fin de explicar claramente este punto “dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia

Este punto de vista además hace caso omiso al hecho de que

Santiago 5:16

“la oración eficaz del justo puede mucho” una verdad confirmada por las numerosas respuestas a la oración registradas en las Escrituras

No orar es desobediencia a los mandatos explícitos de la Biblia

  • Romanos 12:2

  • Efesios 6:18

  • Filipenses 4:6

  • Colosenses 4:2

  • 1 Tesalonicenses 5:17

A pesar que la voluntad del Padre para Jesús era dura de aceptar, Jesús no desmayo en orar en Getsemaní lo que provocó que el Padre lo fortaleciera para poderla cumplir. No así con Pedro, Jacobo y Juan, que llevados por la tristeza esa noche se durmieron sin orar a pesar de la advertencia de Jesús “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41) En consecuencia, cuando les llegó el momento de prueba y tentación estaban derrotados.

Mateo 26:56

Relata que “todos los discípulos, dejándole, huyeron”, mientras Pedro incluso negó que conocía a Jesús (v. 58-75). Ellos olvidaron el ejemplo de su Señor quien, oró antes de todos los grandes acontecimientos de su vida.

CONCLUSIÓN

  • Orar para que se haga la voluntad de Dios es no querer resignarse al estado de pecaminosidad.
  • Es despertar y dejar de dormir, debilitarse o desanimarse.
  • Es reconocer que hay una guerra continua entre el reino de Dios y el reino de Satanás, y negarnos a negociar una tregua con las fuerzas del mal.
  • La verdadera oración reconoce el derecho soberano de Dios de negar cualquier petición que no esté de acuerdo con su perfecta voluntad, como ocurrió en el caso de Pablo

2 Corintios 12:7-10