– En el capítulo anterior, nuestro amado Dios encontró a sus primeros discípulos, los cuales dejaron todo para seguirlo. Luego de llamarlos, Jesús se fue para Galilea y halló a Felipe…

– Sígueme.

– Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo:

– Hola Jeennnn Llegué un poquito tarde a la historia. ¿Qué decías?

– Tranquila Silvia. Les estaba contando a los niños, como Jesús había encontrado a Felipe y que él enseguida se fue donde Natanael y le dijo:

– Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y en los profetas: a Jesús,
el hijo de José, de Nazaret.

– ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?

– Hay pero que groserito. ¿Cómo que si puede salir algo bueno?. ¿Por qué habla así de Nazareth?

– Sí Silvia, la región de Nazareth era una región menospreciada en esa época.
Nosotros muchas veces tendemos a juzgar a las personas por su origen sin darnos cuenta de lo valiosas que son en realidad. Pero continuemos.

– Resulta que Felipe al escuchar a Natanael lo invitó a que lo acompañara a ver con sus propios ojos a Jesús. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él:

– He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

– ¿De dónde me conoces?

– Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

– Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

– ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.
De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

– Woooooow!! ¿Si vio? Como le quedó el ojo a ese Natanael menospreciador. Muy
bueno que el Señor le dijo eso.

– Así es Silvia. El Señor le dio a Natanael una lección que hoy podemos aprender
nosotros. Que no debemos menospreciar ni juzgar antes de tiempo a las personas. Así que niños esperamos que hayan aprendido que siempre debemos valorar a cada persona por lo que son y no por sus condiciones de origen o sociales o culturales.

– Así es amiga narradora. Y ustedes niños no olviden seguirnos en nuestras redes
sociales y estar atentos al próximo episodio de Iglehistorias del Maestro. ¡Hasta pronto! ¡Dios los bendiga!

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